Me acuerdo que cuando tenía 14 años, yo solía ser un pibe tímido, muy cerrado, esto obviamente me jugaba en contra. Me costaba decir lo que pensaba y demás.
Me acuerdo también, que entre amigos de la familia había una chica de 12 años, muy bonita, muy infantil (no era como ahora, a los 12 ya peteras, qué ofensivo) y mi vieja siempre me decía: Harían re linda pareja! No te gusta la nena gabi?
Nah qué vergüenza, yo ni contestaba. Mi vieja me ponía en esa situación incómoda ante toda la gente, ante la chica. Y la chica buena onda, copada, no entendía nada ella. Ella decía que yo le parecía lindo y todo. Más regalada.
Bueno... ya saben como termina la historia, no?
Me la cruce ayer. Madre mía, si te hubiese hecho caso en ese momento de mi vida. Hoy podría festejar muchos años de noviazgo con semejante PERRA. Pero o sea, perra con todas las letras del abecedario japonés. Tenía más cuerpo que la Guiness (Chiste para cerveceros nomas) más pecho que Michael Phelps (Chiste para nadadores nomas) y más cola que una serpiente (Siempre dije que una serpiente es pura cola) o más cola que el PAMI los primeros 5 días del mes (Chiste para jubilados nomas)
Dios mío el tiempo hace maravillas! jajaja
Bueno, obviamente hablé un toque, y como siempre la mala suerte cayendo del cielo para hacer de esta vida más jodida e infernal: de novia hace como 3 años, y el resto que me contó... me chupó un huevo. Mi cerebro se fue y mi cuerpo se quedó con una sonrisa y moviendo la cabeza como si le estuviese prestando atención. Qué me importa a mí? (La misma actitud de infantil, pero conciente: MARAVILLOSO) (Chiste para cómicos irónicos que jamás aprenden la lección)
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