8/24/2010

Cuentitos infantiles

Ya hay chicos de 6 años ingresando al blog. Un homenaje:


Las historias del Abuelo

¿Cómo nació el fútbol?



El Abuelo Alberto y sus 3 nietos de 8 años de edad, Juan Cruz, Juan Ignacio y Juan Andrés, estaban mirando el partido de fútbol como todos los domingos. Era un momento familiar sagrado para ellos 4. El mundo dejaba de existir por 2 tiempos de 45 minutos en los que 2 equipos dejan todo para hacer un gol.

Aquel día, durante el entretiempo, uno de los nietos, curioso, le pregunta al Abuelo Alberto:

- Abuelo... cómo se inventó el fútbol?

- Uh, eso fue hace muchísimos años! - Le contesta el Abuelo Alberto - Menos mal que preguntas, es una historia muy divertida.

- Nos la contas antes de que empiece el segundo tiempo? Por favor!

- Bueno, está bien! En internet, la respuesta a su pregunta, indica que nace en el siglo 17... Pero la verdad fue esta:


Los descubridores del fútbol fueron 3 hermanos de 8 años de edad, los "Juancitos". Una tarde de juegos como cualquier otra, se encontraban en la puerta de su casa correteando y jugando a la mancha. El padre de estos niños trabajaba en el negocio de algodón del pueblo, y un día en el que no le fue muy bien, decide poner en una bolsa todo el material que le había sobrado ese día. Cierra la bolsa, y la deja en la puerta de la casa, ya que era basura.

Entre esos correteos de los niños, uno de ellos patea la bolsa sin querer, y sale expulsada para el otro lado de la cuadra. Otro de los niños va a buscarla, y se la devuelve de la misma manera: pateandola.
Los chicos estaban muy contentos porque habían descubierto un nuevo juego, patear y pasarse esa bolsa de algodón, con forma de pelota. Se estaban divirtiendo mucho y siguieron jugando un buen rato.
Al día siguiente, en vez de jugar a la mancha, decidieron seguir con esa pelota y pasarsela, les gustaba tenerla, pisarla, acariciarla, era su juego, su propiedad y de nadie más. Pero hay un problema! los vecinos de en frente, otros 3 niños, los "Pablitos", vieron lo que estaban haciendo y se morían de ganas de jugar, les parecía muy divertido. Entonces, los Pablitos deciden sacarles la pelota, para poder jugar entre ellos. Una vez que le sacaron la pelota, entre ellos 3 se la comienzan a pasar, mientras los Juancitos se pelean e intentan sacarsela, porque es de ellos la pelota! Estuvieron así toda una tarde entera, y en un momento, se dieron cuenta de que, 2 grupos que quieren jugar con el mismo objeto y pelean para conseguirlo, es en su totalidad un juego nuevo. Ya no se trataba de tener la pelota. Se trataba de ir a buscarla, sacarsela al enemigo y retenerla con tu grupo, que va a intentar sacartela. Y así toda la tarde.

Al día siguiente lo mismo, era una batalla sin fin sobre quién va a tener la pelota. Fijensé qué maravilloso que a través de diferencias y de una simple pelea por tener un objeto de entretenimiento, se crea una diversión mucho mejor aún.

Un día, hubo un problema. Uno de los Juancitos al patear la pelota tan fuerte, golpea la puerta de la casa de los Pablitos. Los otros, enojados, deciden hacer lo mismo y patean la pelota para que pegue en la puerta, mientras los Juancitos intentaban evitarlo. Entonces, de esos 3 chicos, 1 de cada grupo iba a ir a la puerta para impedir que golpee la puerta. Porque cada vez que la puerta golpeaba, los padres salían enojados a retarlos.

Estos padres enojados, terminaron enfrentándose. Llegaron a una discusión y no podían ni verse. Eran 2 familias completamente enemigas. Se hacían la vida imposible.
Un día, el padre de los Pablitos va a buscar agua para lavar la ropa, y se da cuenta de que el vecino de enfrente, el papá de los Juancitos, su enemigo, la había utilizado toda.
Entonces, los Pablitos tenían las remeras todas negras de suciedad, y otros con las remeras blancas e impecables. Esto facilitó saber quién pertenecía a cada equipo.
La gente pasaba y se quedaba mirando como peleaban por jugar con una pelota y pateaban a la puerta de la casa de sus enemigos. Era una guerra sana. Y habían personas que preferían que tengan la pelota un equipo, y viceversa. Ahí se dieron cuenta de que se transformó en una pasión para todo el pueblo.

Es ahí cuando notan que el fútbol había llegado al mundo

- Otra! Otra! Otra!

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