Previamente:
Domingo? Son familiares, son de novios aburridos. O de dos rebeldes con ganas de conocerse que van contra las reglas de domingos aburridos en busca de tal vez: una relación seria.
No sé si es que Aldana era una estratega, o sólo actuaba y se dejaba ir. Pero no paraba de sorprenderme con sus ocurrencias. Ya saben, esas ocurrencias pequeñas que marcan la diferencia.
Sin embargo, no podía el domingo, lo juro. Le expliqué sin tratar de aburrirla por qué no podía ir al shopping con ella (es que todo lo que hacía ella lo convertía en algo tan divertido que tenía miedo de no ser tan... tan ella)
Viste que el viernes pudimos salir a comer? Bueno, tenía franco ese día. Viernes y sábados no trabajo. El domingo me la paso toda la mañana hasta las 6 de la tarde en la casa de fotografía.
Ella me miraba con cara de "y qué?", me dice que tenía pensado ir para esa hora así que si yo quería podía ir.
No pensé y dije que si. Cometí una locura: Un shopping con una mujer.
Podría ser una pesadilla total, es como si a un mono del zoológico lo llevan a la jungla.
Quedamos en que ella me iba a buscar a eso de las 5 y se quedaba conmigo en el local.
Llegado el domingo y llegadas las 5 de la tarde, llega Aldana. Con su miradita preciosa y una sonrisa que siempre brilla.
Los domingos no va mucha gente al local, así que durante esa hora que me quedaba le mostraba las cosas que hacía, le di unas pequeñas clases de fotografía.
Son las 6 y nos vamos al Unicenter. Había un sol re lindo, como se prestaba la naturaleza para nuestras salidas.
The Cure - Mint Car
De todas formas, en un shopping nunca te enterás que hora es. Si hay sol, si es de noche. No existe el tiempo en el shopping. Nadie sabe qué hora es, si hace frio o calor afuera. Toda gente caminando viendo vidrieras y diciendose a si mismos "ésto no lo necesito pero lo quiero" "ésto lo necesito pero jamás lo tendré". Pero en realidad nadie necesita nada en los shoppings. Conclusión: alguien en un shopping es un miserable. (Sí, soy comunista)
Ella buscaba un regalo para la madre que cumplía años al día siguiente. No sabía bien qué quería regalarle, por lo que nos pasamos horas y horas paseando y buscando algo que no sabiamos qué era.
Sin embargo, era divertido. Paramos a eso de las 8 para ir a tomar un helado. Me conviene pedirme un cuarto, porque si pido el cucurucho siempre se me chorrea y quedo todo manchado como un tonto. Mucho miedo al ridículo. Pero compartimos. Mientras lo tomabamos, hablabamos de su pasión: la música.
Debe ser buenísimo tener a alguien en la casa que sepa cantar tan bien. Es como una máquina de karaoke gratis. No? Bueno.
Todavía no me animaba a pedirle que me cante algo. Quería que sea algo natural.
Dejamos de lado el descanso y vamos a comprarle un reloj a la mamá de Aldana.
Ahora sí alguien sabía qué hora era dentro del shopping: la hora de irse.
Y pasó eso, se perdió la noción del tiempo. Yo pensé que era de día y no. La noche ya estaba y el hermoso día se llenó de nubes. Ni una estrella, mucho viento... y se presentaban un par de rayos.
Había una fila enorme para tomarse un taxi en el estacionamiento al aire libre del Shopping. Y tenemos la mala (o buena, ya vas a ver) de que empieza a llover.
Agarro a Aldana de la mano y le digo:
- Vení - mientras empiezo a correr
- A dónde estamos yendo? nos van a sacar el lugar de la fila - me mira preocupada, pero en el fondo intrigada y entusiasmada.
- No nos vamos más si nos quedamos en esa fila - Vamos afuera a buscar un colectivo que nos deje por capital.
- Pero va a ser peor!!!
- No! vas a ver que no.
Sacale una foto a ésto. Uno cuando es fotógrafo y va por la vida se imagina encuadres perfectos de algunas situaciones:
Parada de colectivo prácticamente vacía. Un hombre (yo) y una mujer (ella) parados enfrentados mirandose a los ojos inconcientemente. Detrás nuestro, una señora con un paraguas rojo en la mano.
Empieza a llover. La señora lo abre. Toda esa escala de grises de tormenta interrumpida por un fuerte rojo de fondo entre medio nuestro.
Nos empezamos a mojar mucho, caía mucha agua. Yo me empiezo a reir.
- Mi pelo! - Dice Aldana.
Le sonrío. Llega el colectivo. Subimos corriendo. Estaba llenísimo. Vamos contra la puerta de adelante. Con las cabezas apoyadas en el vidrio. Ibamos mirando lo rápido que ibamos por la autopista y cómo caía el agua en el asfalto, en toda la ciudad.
Ese momento, fue mas fuerte que yo:
- Qué linda que sos Aldu.
Le doy un beso, en el mejor lugar de todo el mundo.
The Smiths - There is a light that never goes out
Domingo? Son familiares, son de novios aburridos. O de dos rebeldes con ganas de conocerse que van contra las reglas de domingos aburridos en busca de tal vez: una relación seria.
No sé si es que Aldana era una estratega, o sólo actuaba y se dejaba ir. Pero no paraba de sorprenderme con sus ocurrencias. Ya saben, esas ocurrencias pequeñas que marcan la diferencia.
Sin embargo, no podía el domingo, lo juro. Le expliqué sin tratar de aburrirla por qué no podía ir al shopping con ella (es que todo lo que hacía ella lo convertía en algo tan divertido que tenía miedo de no ser tan... tan ella)
Viste que el viernes pudimos salir a comer? Bueno, tenía franco ese día. Viernes y sábados no trabajo. El domingo me la paso toda la mañana hasta las 6 de la tarde en la casa de fotografía.
Ella me miraba con cara de "y qué?", me dice que tenía pensado ir para esa hora así que si yo quería podía ir.
No pensé y dije que si. Cometí una locura: Un shopping con una mujer.
Podría ser una pesadilla total, es como si a un mono del zoológico lo llevan a la jungla.
Quedamos en que ella me iba a buscar a eso de las 5 y se quedaba conmigo en el local.
Llegado el domingo y llegadas las 5 de la tarde, llega Aldana. Con su miradita preciosa y una sonrisa que siempre brilla.
Los domingos no va mucha gente al local, así que durante esa hora que me quedaba le mostraba las cosas que hacía, le di unas pequeñas clases de fotografía.
Son las 6 y nos vamos al Unicenter. Había un sol re lindo, como se prestaba la naturaleza para nuestras salidas.
The Cure - Mint Car
De todas formas, en un shopping nunca te enterás que hora es. Si hay sol, si es de noche. No existe el tiempo en el shopping. Nadie sabe qué hora es, si hace frio o calor afuera. Toda gente caminando viendo vidrieras y diciendose a si mismos "ésto no lo necesito pero lo quiero" "ésto lo necesito pero jamás lo tendré". Pero en realidad nadie necesita nada en los shoppings. Conclusión: alguien en un shopping es un miserable. (Sí, soy comunista)
Ella buscaba un regalo para la madre que cumplía años al día siguiente. No sabía bien qué quería regalarle, por lo que nos pasamos horas y horas paseando y buscando algo que no sabiamos qué era.
Sin embargo, era divertido. Paramos a eso de las 8 para ir a tomar un helado. Me conviene pedirme un cuarto, porque si pido el cucurucho siempre se me chorrea y quedo todo manchado como un tonto. Mucho miedo al ridículo. Pero compartimos. Mientras lo tomabamos, hablabamos de su pasión: la música.
Debe ser buenísimo tener a alguien en la casa que sepa cantar tan bien. Es como una máquina de karaoke gratis. No? Bueno.
Todavía no me animaba a pedirle que me cante algo. Quería que sea algo natural.
Dejamos de lado el descanso y vamos a comprarle un reloj a la mamá de Aldana.
Ahora sí alguien sabía qué hora era dentro del shopping: la hora de irse.
Y pasó eso, se perdió la noción del tiempo. Yo pensé que era de día y no. La noche ya estaba y el hermoso día se llenó de nubes. Ni una estrella, mucho viento... y se presentaban un par de rayos.
Había una fila enorme para tomarse un taxi en el estacionamiento al aire libre del Shopping. Y tenemos la mala (o buena, ya vas a ver) de que empieza a llover.
Agarro a Aldana de la mano y le digo:
- Vení - mientras empiezo a correr
- A dónde estamos yendo? nos van a sacar el lugar de la fila - me mira preocupada, pero en el fondo intrigada y entusiasmada.
- No nos vamos más si nos quedamos en esa fila - Vamos afuera a buscar un colectivo que nos deje por capital.
- Pero va a ser peor!!!
- No! vas a ver que no.
Sacale una foto a ésto. Uno cuando es fotógrafo y va por la vida se imagina encuadres perfectos de algunas situaciones:
Parada de colectivo prácticamente vacía. Un hombre (yo) y una mujer (ella) parados enfrentados mirandose a los ojos inconcientemente. Detrás nuestro, una señora con un paraguas rojo en la mano.
Empieza a llover. La señora lo abre. Toda esa escala de grises de tormenta interrumpida por un fuerte rojo de fondo entre medio nuestro.
Nos empezamos a mojar mucho, caía mucha agua. Yo me empiezo a reir.
- Mi pelo! - Dice Aldana.
Le sonrío. Llega el colectivo. Subimos corriendo. Estaba llenísimo. Vamos contra la puerta de adelante. Con las cabezas apoyadas en el vidrio. Ibamos mirando lo rápido que ibamos por la autopista y cómo caía el agua en el asfalto, en toda la ciudad.
Ese momento, fue mas fuerte que yo:
- Qué linda que sos Aldu.
Le doy un beso, en el mejor lugar de todo el mundo.
The Smiths - There is a light that never goes out
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