Miércoles 9 de la noche, como siempre Abel y Lidia se van para la cocina a poner la mesa, para 9: 30 ya estar cenando. Esa es su rutina desde hace más de 20 años.
Abel y Lidia tienen 82 años cada uno. Llevan 62 de casados, es decir que se casaron a los 22. Era una edad típica en aquellas épocas.
Pero todo cambió la rutina de estos 2 simpáticos abuelos (que por más que no tuvieron nietos, se autodenominaban así)
Durante la cena:
Abel: Bichi...
Lidia sigue comiendo
Abel: Bichi!
Lidia no lo escucha, sigue comiendo.
Abel: Bichi!!!
Abel le levanta la mano a Lidia para llamar su atención.
Lidia: Qué pasa?
Abel: Está fría la comida
Lidia: Y bueno calentatela en el microondas.
Abel: Y pero cuánto tiempo lo pongo?
Lidia: No sé, 1 minuto y medio
Abel se levanta de la mesa y camina muy lentamente hacia el microondas, pone el reloj durante 1 minuto y medio mientras se quedan los 2 en silencio. Una vez el silencio establecido entre sus cuerpos, suena el microondas (pi, pi, pi).
Abel se sienta y vuelve a comer con su esposa Lidia.
Abel: Bichi
Lidia: Qué? Qué pasa ahora?
Abel: Y que está muy caliente
Lidia: Bueno soplá!
Los 2 ancianos siguen comiendo tranquilos, en un silencio eterno, el tiempo parece no pasar...
Abel: Bichi...
Lidia sigue comiendo
Abel: Bichi!!!
Lidia: Qué?!
Abel: Quiero el divorcio
Lidia: Qué???!!!
Abel: Que quiero el divorcio!
Lidia: No te escucho!! hablá más fuerte!
Abel: Que quiero el divorcioOOOOo!!!
Lidia: Eh? No te escucho nada!
Abel: Nada bichi, nada...
No sabemos si Lidia realmente lo escuchó a Abel o prefirió hacerse la desentendida, pero siguen felices en pareja, sin que nadie los destruya.
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