Una sola. Hay muchas, millones. Pero hay tan solo una que odio mucho, que lamenteblemente estoy sufriendo ahora.
Me pone de la nuca:
No saber cómo seguir.
En general. No saber cómo seguir algo que está empezado. Me pregunto: así tendría que haber empezado? Por qué no así? Hace la diferencia? Y ahora qué hago? Cómo sigo?
Si bien ya no poder contestarme algo me pone de la nuca, el no saber cómo operar, encarar, continuar un camino... me saca.
Por qué me saca? Por qué no sé como seguir?
Porque me cierran todas las puertas, no me dejan. Entonces me pongo goma, insisto, me pongo irritante, no me aguanto ni yo. Me desespero y digo: Yo entenderé cómo funciona el sistema.
Y en realidad mucho no lo entiendo. Aunque ya entendí que no hay que entender, sino más bien sentir. No hay que explicar, ni descifrar, discutir, debatir...
Entonces... seguir pasa por simplemente cerrar los ojos y darle para adelante?
No, porque así te haces mierda. Busco hacerme mierda? No.
A ver. Entonces... se sigue aplicando lo que no hay que hacer. Qué ironía. Para saber cómo seguir el curso de las cosas (que es algo natural) tengo que desglosar la naturalidad, estudiarla y ser una persona calculadora y fría. Entonces hay que pensar mucho pero hacer de cuenta que no.
Es un quilombo, POR ESO ME PONGO DE LA NUCA. Encontrarle la ironía a todo. Dios, dios, la puta madre.
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